El final de la familia Mastellone en la empresa que fundaron en 1929
Los orígenes de La Serenísima se remontan al 29 de octubre de 1929, cuando una pareja de inmigrantes italianos que llegaron al país en la década del ‘20, don Antonino Mastellone y Teresa Aiello, comenzaron a elaborar mozzarella y ricota en General Rodríguez. Antonino vendía los quesos frescos en la zona del puerto y San Telmo, hasta donde llegaba en tren todos los días. Tras su fallecimiento, y bajo el liderazgo de su hijo, Don Pascual, se transformó en una de las marcas lácteas más conocidas de la Argentina. Un verdadero ícono del consumo masivo argentino. Por eso, de concretarse el traspaso (la operación todavía está sujeta a que las autoridades otorguen las aprobaciones regulatorias para que se cierre definitivamente), marcará el final de la participación de la familia Mastellone en la empresa. Durante generaciones, La Serenísima fue sinónimo de calidad y confianza para millones de consumidores, consolidándose como la principal empresa láctea del país. El tra...