"NO LA DEVUELVAS" La estafa de la "llamada perdida" que alarma a toda Argentina
Hay una frase que parece grabada a fuego en el ADN argentino. La popularizó Enrique Santos Discépolo en 1934, cuando escribió "Cambalache" y sentenció que "el que no llora, no mama, y el que no afana es un gil". Casi un siglo después, esa lógica no solo sobrevive sino que encontró terreno fértil en la era digital. Las estafas mutaron, se volvieron más elaboradas y hoy llegan directo al bolsillo —y al teléfono— de cualquiera que se descuide por un instante.
El último modus operandi que está haciendo ruido no requiere ingeniería compleja ni grandes inversiones tecnológicas. Alcanza con que el celular suene una sola vez. Una llamada brevísima, casi imperceptible, proveniente de un número con prefijo extraño —como +355 o +233— y que corta antes de que el usuario pueda atender. El gancho está tendido. Solo falta que la víctima muerda
Ahora bien, devolver una llamada perdida parece un gesto de lo más inocente. Sin embargo, ahí, precisamente, radica la astucia del engaño. Cuando el usuario marca ese número desconocido, no está estableciendo una comunicación cualquiera: está activando, sin saberlo, un sistema automático que dispara tarifas internacionales. El dinero extra no va a ninguna compañía telefónica legítima, sino directo a las manos de quienes diseñaron la estafa.
Este fraude, bautizado como "la estafa de la llamada perdida", no explota vulnerabilidades técnicas sino algo mucho peor: la confianza cotidiana del usuario en los servicios que utiliza. Nadie revisa el prefijo de cada llamada entrante. Nadie tiene memorizado qué país se esconde detrás de cada código. Y justamente eso es lo que los ciberdelincuentes explotan con frialdad.
Cómo funciona esta estafa de la llamada perdida
Los prefijos no son casuales. Según advirtió la Guardia Civil de España, los números utilizados habitualmente corresponden a países como Albania (+355), Costa de Marfil (+225), Ghana (+233) y Nigeria (+234). La elección de estos destinos responde a una lógica económica: son jurisdicciones donde los controles sobre este tipo de fraudes son más débiles y donde los operadores cómplices pueden quedarse con una porción significativa del costo de la llamada devuelta.
La operatoria, además, está diseñada para maximizar la tasa de éxito. Los delincuentes emiten las llamadas en reuniones laborales o momentos de traslado. El objetivo es generar esa llamada perdida en el momento justo en que el usuario esté ocupado, para que más tarde, cuando tenga el teléfono en la mano, sienta la necesidad de responder.
Sin embargo, lo que podría parecer una simple pérdida económica, puede convertirse en la puerta de entrada a algo bastante más serio. En numerosos casos documentados, ese contacto inicial sirve como puntapié para intentos de phishing o, en el peor de los escenarios, para el robo de identidad. El usuario que devuelve la llamada puede terminar interactuando con una grabación que solicita datos personales o con una persona real entrenada para extraer información sensible bajo apariencias de legitimidad.
Autoridades recomiendan ignorar llamadas internacionales sospechosas
Es por ello, que la recomendación de las autoridades es contundente: no devolver llamadas de números internacionales desconocidos. Si alguien realmente necesita comunicarse con vos, volverá a llamar o buscará otro canal. Un número que llama una sola vez, corta y no deja mensaje, rara vez tiene algo legítimo para decirte.
De igual modo, antes de marcar, vale la pena hacer una búsqueda rápida del número en cuestión. Hoy existen herramientas y foros donde los propios usuarios reportan números fraudulentos, y con frecuencia basta con tipear el número en Google para encontrarse con decenas de denuncias similares.



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