Ir al contenido principal

Ganadores y perdedores: La longevidad agrega años, no siempre bienestar, pero la industria farmacéutica factura y gana

 

La longevidad en Argentina supera la media global, aunque no represente un sinónimo análogo de bienestar y que gran parte de la explicación sobre la duración en años de la vida ciudadana se encuentre en los balances con ganancias récord de la industria farmacéutica.


La Escuela de Educación del Consumo, dependiente de la Secretaría de Industria y Comercio de la Nación, calculaba que, mientras en todo el mundo la expectativa de vida es de 70 años, en Argentina asciende a 77 años, cuando en 1960 era de 50 años.

 
En nuestro país, los mayores de 50 años ya superan los 11 millones y representan algo menos del 26% en promedio nacional; sólo en CABA llegan al 34%.
 
En Argentina aún persiste una visión negativa tradicional del envejecimiento y no hay señales de que el nuevo paradigma de bienestar pueda ser importado desde los países europeos, a menos que cambie la tendencia de pérdida de poder adquisitivo de los adultos mayores. 

 

La curva del bienestar

El límite entre durar y vivir más años lo establece la curva de bienestar, pero después de los 60 años, se esté de uno u otro lado, interviene el mayor quinto rubro de mayor facturación en el mundo, agrupado como sanidad y servicios de salud, en torno a los $1,6 a 1,99 miles de millones de dólares anuales.

Lo integran: prestación de servicios médicos, farmacéutica y biotecnología, tecnología y dispositivos médicos y aseguramiento o financiación sanitaria.

En Argentina, la industria farmacéutica sola cerró 2025 consolidando una transformación estructural con cifras récord: la trimestral superó los $ 2,96 mil millones y un máximo histórico de más de 43.000 empleos registrados.

La particularidad es que en el mercado interno, el volumen de ventas al público se mantuvo hasta un 6,7% por debajo de los niveles de años anteriores, aunque los balances de los laboratorios dieron ganancias siderales, lo que evidencia un desacoplamiento entre el consumo (originado en la pérdida de poder adquisitivo de los salarios) y la rentabilidad empresaria.

Los productos de mayor facturación correspondieron a medicamentos antineoplásicos e inmunomoduladores (23,7%), seguido por los tratamientos para el aparato digestivo y metabólico (13,2%)

Pero ya no sólo se trata de vivir, sino de la calidad de vida.


Máximos influencers

Por algo los dos mayores influencers son el psicólogo y biohacker tucumano Marcos Apud (@marcosapud_ok) que tiene 2,7 millones de seguidores, y el médico, profesor en medicina y Doctor Honoris Causa, Sebastian La Rosa (@dr.larosa), en cuyo canal de YouTube reúne a más de 6 millones de suscriptores.

Uno se dedica a explicar cómo hábitos simples como la exposición inteligente al sol, la meditación y el contacto con la naturaleza pueden prevenir enfermedades modernas y mejorar el rendimiento físico y mental.

El otro se apoya en nutrición, metabolismo, entrenamiento, sueño, biomarcadores y estrategias de prevención basadas en evidencia científica para la extensión de los años de vida sana.

Ambos coinciden en que la longevidad, la alimentación y los hábitos son los que realmente impactan en nuestra calidad de vida: "Hoy ya no se trata solo de vivir más, sino de vivir mejor", concluyen.

La Convención Interamericana sobre Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, adoptada por la Organización de los Estados Americanos en 2015, establece pautas para promover, proteger y asegurar el pleno goce y ejercicio de los derechos de la persona mayor.

Adquirió jerarquía constitucional a través de la Ley 27.700 y define al envejecimiento activo y saludable como un: “Proceso por el cual se optimizan las oportunidades de bienestar físico, mental y social, de participar en actividades sociales, económicas, culturales, espirituales y cívicas, y de contar con protección, seguridad y atención, con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable y la calidad de vida de todos los individuos en la vejez...”.

En tal sentido, la embajadora global del Stanford Center on Longevity, Annie Coleman, lo describió con un juego de palabras: “La longevidad no es solo sumar años, sino sumar vida a esos años”, y que en vez de jubilarse haya que reinventarse varias veces porque ya no funcionará el esquema a la antigua: educación, trabajo y retiro. 

En el futuro, el recorrido será más flexible y menos lineal: alternará etapas de formación, actividad laboral, pausas de tiempo libre y reciclaje profesional.

 

 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

OPERATIVO CERROJO CON RESULTADO POSITIVO “Colonia San José”

PILAR: Una noche de película, pero real.

GRESCA ENTRE VECINOS. UN HOMBRE FUE APREHENDIDO “San Jerónimo Norte”