El incremento en la morosidad alcanzó 12,7% en mayo de las familias.
Durante años, el crédito en Argentina operó con una lógica simple: la inflación licuaba el valor real de las cuotas. Sin embargo, el cambio de régimen económico dejó préstamos con tasas nominales elevadas en un contexto de menor inflación y salarios que, en amplios sectores, no lograron recomponerse al mismo ritmo. El resultado es una escalada inédita de la morosidad.
Según un informe de la consultora 1816, basado en datos de la Central de Deudores del Banco Central (CENDEU), la mora de los créditos a las familias alcanzó 12,7% en mayo, completando 19 meses consecutivos de aumento
La magnitud del deterioro es significativa: en octubre de 2024 la irregularidad era de apenas 2,5%, lo que implica que el índice se multiplicó por más de cinco en menos de dos años, un fenómeno que no registraba antecedentes desde la crisis posterior a la convertibilidad.
Los datos de Equifax profundizan ese diagnóstico. En apenas doce meses, 2,4 millones de argentinos ingresaron a la categoría de deudores con atrasos superiores a 90 días. De esta manera, el país suma actualmente 5,7 millones de personas con incumplimientos significativos. La proporción de usuarios con al menos un producto crediticio en mora pasó del 17% al 27%, lo que significa que casi uno de cada tres tomadores de crédito enfrenta serias dificultades para mantenerse dentro del sistema financiero formal, afectando la cartera de los bancos.
El deterioro también se observa en términos monetarios. La participación de la deuda impaga sobre el total del sistema trepó del 3,3% al 10,4% en apenas un año, triplicando su peso relativo.
El fenómeno golpea especialmente a los jóvenes. Entre quienes tienen entre 18 y 25 años, el 37,9% registra algún crédito irregular, mientras que en el segmento de 26 a 35 años la cifra asciende al 39,3%. En muchos casos no se trata de grandes préstamos, sino de pequeñas deudas de consumo cotidiano que deterioran rápidamente el historial crediticio y condicionan el acceso al financiamiento futuro.
"La mora cambió de naturaleza. Ya no está asociada a gastos extraordinarios, sino al supermercado y al pago de servicios básicos con tarjeta", sostiene Ariel Kaplan, senior partner de Brain Network, con el mismo medio. El especialista advierte que la pérdida de poder adquisitivo en sectores como la construcción, el comercio y la industria llevó a muchas familias a priorizar el pago de la luz, el gas o el alquiler antes que las cuotas bancarias.


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