La ola de calor golpea los viñedos de España, Francia y Portugal
La ola de calor adelantó hasta tres semanas el reloj del vino europeo. España atraviesa la vendimia más temprana desde que existen registros, algunas zonas de Francia comenzaron a recoger uvas a mediados de julio y las regiones portuguesas de Tejo y Alentejo también activaron una cosecha que históricamente esperaba hasta agosto.
Francia permite dimensionar la amenaza: julio registró una temperatura media de 24,9 grados, 3,8 por encima de lo normal, y un déficit de lluvias cercano al 70%. Esa combinación aceleró la maduración y redujo el tamaño y la cantidad de jugo de los racimos. Champagne adelantó casi un mes su calendario y calcula una merma próxima al 10%, mientras España proyecta una producción entre un 10% y un 15% inferior a la de 2025. Portugal escapa parcialmente de esa caída y espera elaborar 6,7 millones de hectolitros, un 12% más que durante su pésima campaña anterior, aunque todavía quedará por debajo del promedio de los últimos cinco años.
El calor no madura toda la uva al mismo tiempo. El azúcar aumenta rápidamente y la acidez cae, mientras los aromas, el color y los taninos pueden necesitar varios días más para alcanzar su punto óptimo. Si el productor espera, se expone a obtener vinos más alcohólicos y menos frescos; si recoge antes, puede sacrificar complejidad. Ese difícil equilibrio explica las cosechas nocturnas, los mayores costos y las distintas consecuencias que ya enfrentan los tres principales productores del continente.
España adelanta la cosecha y vende la uva por debajo de su costo
España llegó a la campaña de 2026 con la vendimia más temprana desde que existen registros. La recolección comenzó el 22 de julio en algunas fincas catalanas y apenas dos días después ya había actividad en Castilla-La Mancha, mientras Rioja Oriental, Extremadura, Andalucía y Aragón también anticiparon sus calendarios. El fenómeno atravesó prácticamente todo el mapa vitivinícola y obligó a las bodegas a concentrar en pocas jornadas trabajos que habitualmente podían distribuir durante varias semanas.
Francia no logra calcular el daño y Champagne se adelanta un mes
Francia llegó a la vendimia después de atravesar una sucesión climática inédita. La primavera fue la más cálida registrada desde 1900, junio volvió a romper el récord mensual y julio alcanzó una temperatura media de 24,9 grados, con máximas 5,2 grados superiores a lo habitual. Durante ese último mes llovió cerca de un 70% menos de lo normal y el país soportó una ola de calor de 16 días que llevó la humedad de los suelos a niveles comparables con los peores momentos de la sequía de 2022.
Portugal recoge antes, pero espera producir un 12% más
Portugal demuestra que una vendimia adelantada no siempre termina en una caída inmediata del volumen. El calor llevó a Tejo y Alentejo a comenzar la recogida durante las últimas semanas de julio, mientras el Douro anticipó su calendario entre una y dos semanas. Pese a ese apuro, el Instituto da Vinha e do Vinho calcula que el país elaborará 6,7 millones de hectolitros, un 12% más que durante la campaña anterior.


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